viernes, 23 de enero de 2026

"SATANTANGO" LÁSZLO KRASNAHORKAI

 


Supo también que no estaba sola pues todo y todos-su padre allá arriba, su madre, sus hermanos, el médico, el gato, las acacias, el camino embarrado, el cielo, la noche ahí abajo -dependían de ella, así como ella también pendía, por así  decirlo de ellos. ¿Qué adversario llegaría a ser yo? Así sólo soy un obstáculo .pág, 44

De repente vio aparecer una forma desdibujada en el vidrio ;poco a poco se configuró un rostro humano, que al principio no supo identificar, hasta que se perfilaron unos ojos de expresión asustada; y entonces reconoció su "propia mirada desgastada", la reconoció asombrado y dolorido, pues le dio la sensación de que el tiempo acabaría erosionando sus rasgos igual que estos se veían ahora desvaídos por el vidrio.pág 74




Por tanto se refugió en los números como tantas veces. Porque los números guardaban una misteriosa evidencia,una "noble sencillez" estúpidamente menospreciada, de tal modo que entre él y ellos cobraba forma una conciencia que le acariciaba la columna vertebral :"Las perspectivas existen". Pero existía la serie numérica capaz de vencer a ese Irimiás, a ese tipo fibroso, canoso, de mirada inerte...pág 91



se sumió en el oscilante curso de los tiempos y tomó conciencia fríamente de que su existencia no era más que un puntito: se vio a sí mismo como una víctima desprotegida e impotente, el arco entre su nacimiento y su muerte desaparecía frágil en medio de los silenciosos combates entre mares que se retiraban y cadenas montañosas que se alzaban, y le pareció percibir bajo el cuerpo cada vez más gordo que descansaba en el sillón un ligero estremecimiento, acaso un augurio de la siguiente e inminente irrupción del mar...pág,174









La noche de finales de octubre seguía un  único ritmo: según un orden que ni las palabras ni la imaginación conseguían descifrar, marcaba un extraño compás en los árboles, en la lluvia, en el barro; en la penumbra, en la oscuridad que se alejaba poco a poco, en las sombras desdibujadas, en los músculos cansados; en el silencio, en los objetos humanos, en las curvas de la irregular carretera, mientras los tejidos se desintegraban en los cuerpos, los cabellos seguían otra cadencia...pág 235


Se sentó encima y encendió un cigarrillo con manos temblorosas. Ahora que nada evocaba a su persona, ahora que lo rodeaba ese cuarto frío y pelado, despojado de sus objetos personales, le di0 la sensación de que, al haber empaquetado sus pertenencias, había eliminado del mundo las señales que hasta ese momento demostraban sus derechos sobre ese trocito de espacio, pág, 520



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