viernes, 22 de mayo de 2026

CAÍDA DE LAS NUBES-- VIOLAINE BÉROT

 Pero nada, yo no sentía nada, de lo que los animales sienten, lo veía con mis propios ojos y me decía no puedes seguir fingiendo que no entiendes nada, sabes de sobra que nunca saldrás volando, no hay cabras en las nubes Marion, la realidad son las manos de Baptiste y lo que contienen, y debería haberme sentido feliz, y llorar de alegría, notar como me subía la leche, pero no, nada.

pág:41



entonces no veía más que al bebé y me volvían las náuseas, me entraban ganas de vomitar, de seguir vaciándome, estaba convencida de que se me habían quedado trozos suyos dentro, restos podridos que no había  acabado de expulsar, podía olerlos,  apestaban a carroña, tenía espasmos que me desgarraban las tripas, me resultaba intolerable que aquel bebé se hubiese tomado la licencia de penetrar en mí sin permiso, no podía aceptar la violencia con la que había irrumpido en mi cuerpo, no podía soportar semejante intrusión, semejante ultraje, pero a quién habría podido contarle algo así,  a quién  habría podido decirle aquellas palabras impronunciables, este bebé me ha violado.

pág:45

entonces ella soltó una risita y me dijo es sobre todo Baptiste quién se ocupa de él ,pero tú cómo estás Marionounne le insistí, y ella me contestó poco  a poco iré haciéndome  a la idea pero estoy bien Tony estoy bien, y entonces no sé por     qué le pregunté pero le das de mamar, y ella volvió a soltar aquella risita extraña.

pág:59



sábado, 9 de mayo de 2026

EL OJO DE GOLIAT--DIEGO MUZZIO



 



Sus ojos cayeron , como al descuido sobre un pasaje que había marcado en el margen con dos líneas paralelas:" El cambio producido en mí era tan grande y maravilloso que parecía haber convertido mi identidad en la de otro hombre o animal".pág 10.

Y, sin ir más lejos, ¿cuán normal es un hombre que acepta vivir en una trinchera infestada de ratas, que es capaz de saltar fuera de su agujero para matar a garrotazos a un semejante y que regresa luego a su posición, cubierto de sangre y barro, a comer un plato de sopa junto a un camarada muerto, mientras contempla una fotografáa de su esposa y su hijo que han quedado en casa?

No.Según le dictaba su propia experiencia como psiquiatra, la categoría "personas normales" era una falacia.

pág 17

O extraigo del arcón de taxidermia los ojos de cristal y los organizo por colores sobre  la mesa; los dispongo en cruces, en rectas, en circunferencias que forman un ojo mayor, múltiple e insomne en el centro de la sala orbicular .pág 50.

Hoy desperté pasado el mediodía, sobresaltado, como si sobre mí se cerniera una amenaza. El viento soplaba con fuerza. La pequeña puerta de la sala de máquinas, que permite el acceso al balcón, debía haber quedado mal cerrada, porque la escuchaba golpear, arriba, una y otra vez. Una luz desvaída entraba por el ventanuco. Me incorporé en el catre y miré alrededor. Estaba sobre el ropero, observándome con sus ojos malignos, el pico acerado como un puñal. En ese instante abrió las alas -eran tan grandes que cada una tocaba los muros de la diminuta habitación , y tan sombrías que, al desplegarlas cubrió por completo las escasa luz que entraba por el ventanuco-y desde lo alto del ropero se dejó caer hasta el piso. pág 57.

El miedo fue empujándome a un estado casi  de letargo. Permanecí horas tumbado. Temía que el faro se desplomara sepultándome .De pronto, con un bramido sordo, una ola gigantesca golpeó la estructura. Me encontré en el suelo empapado y desorientado. El agua se escurría hacia la trampa abierta  y bajaba  por la escalera llevándose ollas, cubiertos, latas , sillas, el reloj de pie, algún pájaro embalsamado, ropa, los ojos de cristal que había dejado sobre la mesa y otros objetos indiscernibles .pág 63

El albatros negro gira alrededor del faro. Sé que me ha detectado. Soy una sombra detrás de los paneles del vidrio de la linterna. Su vuelo circular se estrecha aún más, como si quisiera estrecharme con sus alas. En cada circunvalación, su ojo izquierdo parce abismarse en un odio antiguo, casi ancestral. pág 71. 










viernes, 23 de enero de 2026

"SATANTANGO" LÁSZLO KRASNAHORKAI

 


Supo también que no estaba sola pues todo y todos-su padre allá arriba, su madre, sus hermanos, el médico, el gato, las acacias, el camino embarrado, el cielo, la noche ahí abajo -dependían de ella, así como ella también pendía, por así  decirlo de ellos. ¿Qué adversario llegaría a ser yo? Así sólo soy un obstáculo .pág, 44

De repente vio aparecer una forma desdibujada en el vidrio ;poco a poco se configuró un rostro humano, que al principio no supo identificar, hasta que se perfilaron unos ojos de expresión asustada; y entonces reconoció su "propia mirada desgastada", la reconoció asombrado y dolorido, pues le dio la sensación de que el tiempo acabaría erosionando sus rasgos igual que estos se veían ahora desvaídos por el vidrio.pág 74




Por tanto se refugió en los números como tantas veces. Porque los números guardaban una misteriosa evidencia,una "noble sencillez" estúpidamente menospreciada, de tal modo que entre él y ellos cobraba forma una conciencia que le acariciaba la columna vertebral :"Las perspectivas existen". Pero existía la serie numérica capaz de vencer a ese Irimiás, a ese tipo fibroso, canoso, de mirada inerte...pág 91



se sumió en el oscilante curso de los tiempos y tomó conciencia fríamente de que su existencia no era más que un puntito: se vio a sí mismo como una víctima desprotegida e impotente, el arco entre su nacimiento y su muerte desaparecía frágil en medio de los silenciosos combates entre mares que se retiraban y cadenas montañosas que se alzaban, y le pareció percibir bajo el cuerpo cada vez más gordo que descansaba en el sillón un ligero estremecimiento, acaso un augurio de la siguiente e inminente irrupción del mar...pág,174









La noche de finales de octubre seguía un  único ritmo: según un orden que ni las palabras ni la imaginación conseguían descifrar, marcaba un extraño compás en los árboles, en la lluvia, en el barro; en la penumbra, en la oscuridad que se alejaba poco a poco, en las sombras desdibujadas, en los músculos cansados; en el silencio, en los objetos humanos, en las curvas de la irregular carretera, mientras los tejidos se desintegraban en los cuerpos, los cabellos seguían otra cadencia...pág 235


Se sentó encima y encendió un cigarrillo con manos temblorosas. Ahora que nada evocaba a su persona, ahora que lo rodeaba ese cuarto frío y pelado, despojado de sus objetos personales, le di0 la sensación de que, al haber empaquetado sus pertenencias, había eliminado del mundo las señales que hasta ese momento demostraban sus derechos sobre ese trocito de espacio, pág, 520