martes, 15 de septiembre de 2026

GONÇALO M. TAVARES -APRENDER A REZAR EN LA ERA DE LA TÉCNICA

 La estructura fundamental de su educación había venido dada por un militar, su padre, pero además había en Lenz una adoración por esa especie de excitación urgente que el combate colocaba en cada hombre y que su padre, Frederich, le había transmitido en diversas ocasiones. Ninguna mujer, decía Frederich Buchmann, te excitará tanto como la posibilidad de matar a un hombre al que, por el motivo que sea, odies en ese instante.

Por lo demás, Lenz Buchmann se había decantado por la medicina por mero azar, había sido una decisión de su optimismo temporal y no de aquella desolación respecto al ser humano que constituía la base de sus pensamientos y su existencia. Era alguien que habiendo nacido y habiendo sido educado para matar, había decidido por devaneo intelectual ejercer la medicina. Paradójicamente, había elegido salvar a los hombres de uno en uno, pues hubiese sido obsceno, o solamente inadecuado, matar a muchos en un tiempo en que esa necesidad había quedado suspendida, ya que la elección de su profesión había coincido con el fin de la guerra...pág89.

No es propio de un hombre fuerte dejarse morir por la actividad de algunas células, decía Frederich a su hijo Lenz y, años más tarde, el médico Lenz a sus  pacientes. Por el plomo--recordaba Frederich a sus hijos --,un Buchmann muere por el plomo.pág90.


El momento en que el médico le decía al hombre que ya no era un hombre sino alguien que padecía una grave enfermedad era el instante fraterno--el tiempo se convertía en algo material al que podía dotarse de fisonomía humana--,el instante fraterno en que el médico, al mostrarse asustado al mismo ritmo que el paciente , finge estar en el mismo barco que este. Pero en realidad no lo está. pág 137.


Si se tomara a un grupo de soldados, no resultaba difícil adivinar a quién escogerían ahora si pudieran elegir la clase de hombre que habría de guiarlos, el que tendría la voz de mando :si un sacerdote o un buen estratega militar. Aunque ese general fuera el más inmoral de todos, aunque individualmente todos esos soldados temieran estar a solas con él, aunque describieran el carácter de ese estratega como un bellaco, todos se sentirían más seguros bajo sus palabras. En semejante contexto las palabras del sacerdote solo provocarían carcajadas. pág 176



Los sentimientos no deben oxidar el bisturí, decía Lenz. Un médico lleno de buenos sentimientos pero con una mano derecha temblorosa no es un buen médico, ni siquiera un buen hombre, sino alguien al que acabarán maldiciendo hasta el último de sus días los familiares del paciente que sufrirá en el cuerpo los efectos del desvío incompetente de su bisturí.,pág186


Lo que desde dentro de su cuerpo había parecido un fuerte escupitajo arrojado a los ojos del sacerdote, se había visto desde fuera, desde el exterior de aquel cuerpo, como un descuido involuntario, un descontrol que había hecho que su rostro- el de Lenz Bouchmann- se ensuciara con su propia saliva, justo por encima y por debajo de los labios, y también en la barbilla. Y solo alguna que otra salpicadura, casi inmaterial había alcanzado el rostro del sacerdote. Al instante, como solía hacer, Julia le había limpiado la saliva de la comisura de la boca y de la barbilla.pág 299


martes, 23 de junio de 2026

LA MUERTE Y LA PRIMAVERA- MERCÉ RODOREDA

 Mientras hablaba acababa de caer la noche y yo volvía a casa y me entretenía por las calles y todo estaba dormido. Y pensaba en el chico del herrero; un día me dijo que él sentía cuándo había deseo en el pueblo y el deseo se le ponía como un peso encima del pecho, el mismo peso y la misma desazón en la sangre que cuando se acercaba la tormenta. Y  me paraba delante de las puertas y buscaba en la oscuridad la mancha más negra que habían dejado tantos pájaros colgados... Y mientras estaba recostado en la cama y escuchaba pasar el río, una noche me pareció que sí, que yo era como un río con tierra por abajo y aire por arriba y que el río de verdad se había parado y que el que iba corriendo hacia abajo, totalmente solo por en medio, y con árboles en las orillas, era yo.pág 57

Nada más que este trabajo y esta tristeza de respirar y respirar mientras van cambiando las cosas de tiernas a secas y de nuevas a viejas y esta luna de la noche que adelgaza y se hincha y este sol que sin  fuego se enciende y el gemido del viento que trae desgarra y junta y se lleva las nubes y levanta y aplasta el polvo.Nada más que esta pena de dormirse y despertarse y de sentirse una vida que no sabes de donde te viene y que huirá sin que sepas por qué te la dieron y por qué te la quitan.pág76


Notaba un olor muy fuerte a musgo y bajo mi mano la roca era viscosa como un moco...la mano de mi padre era grande, cubierta de pelos y con toda la piel agrietada, la punta de las uñas con media luna blanca. Cuando yo era pequeño mi madre era una mano. Una mano detrás de la cabeza que me empujaba hacia delante, crece deprisa, que molestas., pág 88


Al tiempo le costaba pasar y de pie allí algo huía de dentro de mí y de la hora  y del tiempo...aquella cosa que huía de dentro  de mí se alejaba por el agua hasta las cañas y miraba lo que hacía el agua. Miraba si en el agua se formaban círculos ...me parecía que sí y no era cierto. Porque de pie sobre la piedra del reloj  los círculos que quería ver eran los de aquel amanecer, los que hacía una mano que no había vuelto a ver más.pág 92



Y los muertos dentro de los árboles. Las muertes arboladas, podridas por dentro terminaban muriéndose. El árbol que había recogido la muerte se hacía polvo muy poco a poco, muy con el tiempo del tiempo. Se deshacía y era como las orugas había dicho el preso.pág 94


"Allá dentro no había nada que fuera mío y fuera había las calles y el aire." Mercé Rodoreda




viernes, 22 de mayo de 2026

CAÍDA DE LAS NUBES-- VIOLAINE BÉROT

 Pero nada, yo no sentía nada, de lo que los animales sienten, lo veía con mis propios ojos y me decía no puedes seguir fingiendo que no entiendes nada, sabes de sobra que nunca saldrás volando, no hay cabras en las nubes Marion, la realidad son las manos de Baptiste y lo que contienen, y debería haberme sentido feliz, y llorar de alegría, notar como me subía la leche, pero no, nada.

pág:41



entonces no veía más que al bebé y me volvían las náuseas, me entraban ganas de vomitar, de seguir vaciándome, estaba convencida de que se me habían quedado trozos suyos dentro, restos podridos que no había  acabado de expulsar, podía olerlos,  apestaban a carroña, tenía espasmos que me desgarraban las tripas, me resultaba intolerable que aquel bebé se hubiese tomado la licencia de penetrar en mí sin permiso, no podía aceptar la violencia con la que había irrumpido en mi cuerpo, no podía soportar semejante intrusión, semejante ultraje, pero a quién habría podido contarle algo así,  a quién  habría podido decirle aquellas palabras impronunciables, este bebé me ha violado.

pág:45

entonces ella soltó una risita y me dijo es sobre todo Baptiste quién se ocupa de él ,pero tú cómo estás Marionounne le insistí, y ella me contestó poco  a poco iré haciéndome  a la idea pero estoy bien Tony estoy bien, y entonces no sé por     qué le pregunté pero le das de mamar, y ella volvió a soltar aquella risita extraña.

pág:59



sábado, 9 de mayo de 2026

EL OJO DE GOLIAT--DIEGO MUZZIO



 



Sus ojos cayeron , como al descuido sobre un pasaje que había marcado en el margen con dos líneas paralelas:" El cambio producido en mí era tan grande y maravilloso que parecía haber convertido mi identidad en la de otro hombre o animal".pág 10.

Y, sin ir más lejos, ¿cuán normal es un hombre que acepta vivir en una trinchera infestada de ratas, que es capaz de saltar fuera de su agujero para matar a garrotazos a un semejante y que regresa luego a su posición, cubierto de sangre y barro, a comer un plato de sopa junto a un camarada muerto, mientras contempla una fotografáa de su esposa y su hijo que han quedado en casa?

No.Según le dictaba su propia experiencia como psiquiatra, la categoría "personas normales" era una falacia.

pág 17

O extraigo del arcón de taxidermia los ojos de cristal y los organizo por colores sobre  la mesa; los dispongo en cruces, en rectas, en circunferencias que forman un ojo mayor, múltiple e insomne en el centro de la sala orbicular .pág 50.

Hoy desperté pasado el mediodía, sobresaltado, como si sobre mí se cerniera una amenaza. El viento soplaba con fuerza. La pequeña puerta de la sala de máquinas, que permite el acceso al balcón, debía haber quedado mal cerrada, porque la escuchaba golpear, arriba, una y otra vez. Una luz desvaída entraba por el ventanuco. Me incorporé en el catre y miré alrededor. Estaba sobre el ropero, observándome con sus ojos malignos, el pico acerado como un puñal. En ese instante abrió las alas -eran tan grandes que cada una tocaba los muros de la diminuta habitación , y tan sombrías que, al desplegarlas cubrió por completo las escasa luz que entraba por el ventanuco-y desde lo alto del ropero se dejó caer hasta el piso. pág 57.

El miedo fue empujándome a un estado casi  de letargo. Permanecí horas tumbado. Temía que el faro se desplomara sepultándome .De pronto, con un bramido sordo, una ola gigantesca golpeó la estructura. Me encontré en el suelo empapado y desorientado. El agua se escurría hacia la trampa abierta  y bajaba  por la escalera llevándose ollas, cubiertos, latas , sillas, el reloj de pie, algún pájaro embalsamado, ropa, los ojos de cristal que había dejado sobre la mesa y otros objetos indiscernibles .pág 63

El albatros negro gira alrededor del faro. Sé que me ha detectado. Soy una sombra detrás de los paneles del vidrio de la linterna. Su vuelo circular se estrecha aún más, como si quisiera estrecharme con sus alas. En cada circunvalación, su ojo izquierdo parce abismarse en un odio antiguo, casi ancestral. pág 71. 










viernes, 23 de enero de 2026

"SATANTANGO" LÁSZLO KRASNAHORKAI

 


Supo también que no estaba sola pues todo y todos-su padre allá arriba, su madre, sus hermanos, el médico, el gato, las acacias, el camino embarrado, el cielo, la noche ahí abajo -dependían de ella, así como ella también pendía, por así  decirlo de ellos. ¿Qué adversario llegaría a ser yo? Así sólo soy un obstáculo .pág, 44

De repente vio aparecer una forma desdibujada en el vidrio ;poco a poco se configuró un rostro humano, que al principio no supo identificar, hasta que se perfilaron unos ojos de expresión asustada; y entonces reconoció su "propia mirada desgastada", la reconoció asombrado y dolorido, pues le dio la sensación de que el tiempo acabaría erosionando sus rasgos igual que estos se veían ahora desvaídos por el vidrio.pág 74




Por tanto se refugió en los números como tantas veces. Porque los números guardaban una misteriosa evidencia,una "noble sencillez" estúpidamente menospreciada, de tal modo que entre él y ellos cobraba forma una conciencia que le acariciaba la columna vertebral :"Las perspectivas existen". Pero existía la serie numérica capaz de vencer a ese Irimiás, a ese tipo fibroso, canoso, de mirada inerte...pág 91



se sumió en el oscilante curso de los tiempos y tomó conciencia fríamente de que su existencia no era más que un puntito: se vio a sí mismo como una víctima desprotegida e impotente, el arco entre su nacimiento y su muerte desaparecía frágil en medio de los silenciosos combates entre mares que se retiraban y cadenas montañosas que se alzaban, y le pareció percibir bajo el cuerpo cada vez más gordo que descansaba en el sillón un ligero estremecimiento, acaso un augurio de la siguiente e inminente irrupción del mar...pág,174









La noche de finales de octubre seguía un  único ritmo: según un orden que ni las palabras ni la imaginación conseguían descifrar, marcaba un extraño compás en los árboles, en la lluvia, en el barro; en la penumbra, en la oscuridad que se alejaba poco a poco, en las sombras desdibujadas, en los músculos cansados; en el silencio, en los objetos humanos, en las curvas de la irregular carretera, mientras los tejidos se desintegraban en los cuerpos, los cabellos seguían otra cadencia...pág 235


Se sentó encima y encendió un cigarrillo con manos temblorosas. Ahora que nada evocaba a su persona, ahora que lo rodeaba ese cuarto frío y pelado, despojado de sus objetos personales, le di0 la sensación de que, al haber empaquetado sus pertenencias, había eliminado del mundo las señales que hasta ese momento demostraban sus derechos sobre ese trocito de espacio, pág, 520



lunes, 25 de agosto de 2025

VORTEX-GASPAR NOÉ

La vida es un sueño o como bien decía De Selby(el personaje creado por Flann O´Brien) una alucinación, en esa etapa final en que nuestra conciencia y nuestro cuerpo empiezan a inutilizarse  paulatinamente,  puede ser también una pesadilla. Gaspar Noé nos lo muestra sin treguas.
Él es un crítico de cine y ella una psiquiatra jubilada que padece demencia avanzada. Viven en un apartamento en Paris atiborrado de recuerdos en el que reciben de vez en cuando,  la visita de su hijo adicto a la heroína y de su nieto.
El deambular constante de ella, cada vez más perdida en su propia casa y su enorme fragilidad que la devuelve a una etapa macabramente infantil nos deja desarmados ante este retrato del final de todo  en el que Darío Argento( que interpreta a su marido)luce sereno y más débil  que nunca.
entendemos que somos eso que planea en ambas existencias 
un  eterno deambular, desde el embrión a la tumba.


 

lunes, 21 de julio de 2025

UNA CASA HECHA DE ASTILLAS- SIMON LERENG

 

El filme documental cuenta la emotiva historia de cuatro menores separados de sus padres por sentencias judiciales y acogidos temporalmente en un orfanato situado cerca de la frontera. A pesar de sus dramas personales y de tener a la guerra llamando a la puerta, las educadoras del centro hacen todo lo posible por crear un espacio seguro para los niños mientras esperan una resolución judicial que determinará su futuro. Antes de que empezara la invasión rusa a gran escala, muchos niños de las regiones orientales de Ucrania ya sabían lo que era vivir de forma precaria y disfuncional en medio de un conflicto armado. La pobreza, el alcoholismo y las adicciones a las drogas llevaron a muchos padres a descuidar o abandonar a sus hijos.