lunes, 25 de diciembre de 2017

BELTRACCHI ,EL GRAN FALSIFICADOR-DOCUMENTAL


Wolfgang Beltracchi tiene pinta de hippie. Este alemán alto, de más de sesenta años, tiene una larga cabellera plateada y antes de entrar en prisión gustaba de llevar una cazadora de cuero. Resulta difícil imaginar que detrás de esta apariencia esté un pintor de extraordinario talento para la copia y uno de los mayores falsificadores de arte de toda Europa. Con su mujer Helene y su cómplice, Otto Schulte-Kellinghaus, lideró una trama que, se cree, llegó a colocar cerca de 200 obras falsas valoradas en millones de dólares en el mercado del arte.

Según se defendió en el juicio, él solo quería "completar" la obra de los pintores que copió.
Beltracchi nació como Fischer en Höxter, aunque creció en Geilenkirchen “rodeado de pinturas seculares e interpretaciones pictóricas de temas religiosos”, según asegura en su web. Su padre, un pintor de iglesias, le inculcó el amor por la pintura holandesa del siglo XVII y la técnica de los “viejos maestros”. Con 14 años copiaba a Picasso, a los 17 fue expulsado del instituto y se inscribió en una escuela de arte. A los pocos años marchó a recorrer Europa, viviendo de vender cuadritos donde paraba con su motocicleta. Se medio asentó a los 39 años, cuando compró una propiedad rural en Renania y fundó una colonia de artistas. Al poco tiempo se casó con la que sigue siendo su mujer, Helene Beltracchi, de la que coge el apellido. Acuciado por las deudas, decide usar su gran habilidad para la copia con fines fraudulentos. Su profesionalidad fue tal que hasta el juez que le condenó a seis años de prisión manifestó por él cierta admiración.

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